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Expediente 2021
Viernes 05 marzo, 2021

Las Peores Pandemias

Ningún epidemiólogo del mundo, menos los políticos, tienen bolita de cristal para aventurar el fin del COVID.
Incluso, el desliz de la secretaria de Educación Pública al tomar posesión de que su reto es el regreso a clases presenciales bien merece un “¡Ya chole!”.
Más, cuando y por ejemplo, luego luego, aplicado, el góber jarocho se volvió temerario asegurando que hacia el mes de julio clases presenciales.

Luis Velázquez

Es más, las escuelas particulares de la Ciudad de México están peleando entre seguir con clases en línea o volver al salón, pues la clientela escolar, como les llaman ahora, está en caída libre.
Mientras, en el país hemos rebasado los 180 (ciento ochenta mil muertos) y en Estados Unidos alcanza el medio millón por el coronavirus.
Y como dice el erudito, todavía lo que falta…
Bastaría referir par de pandemias en el mundo para vislumbrar que, en efecto, el camino al Gólgota aún es demasiado largo y azaroso, sembrado de espinas y cardos.
La llamada Gripe Española, entre febrero del año 1918 y abril de 1920, dejó un aproximado de cincuenta millones de muertos en el mundo.
Pero en el siglo XIV, la Peste Negra Medieval cobró la vida de doscientos millones de seres humanos en Europa y Asia (La Jornada Semanal, Antonio Soria, 21 de febrero, 2021).
Y un año después de que la pandemia cuajara en el país, la población de Apazapan, Veracruz, mandó “al diablo las instituciones” y participó duro y tupido en el carnaval local.
Y en el puerto jarocho, el mismo sabadito veinte de febrero, el Teatro Clavijero fue cerrado para coronar a la Reina Gay del carnaval con la comunidad sexual efervescente.
Entonces, y si tomamos como punto de referencia los estragos del par de pandemias en siglos anteriores, y sin tener la bolita de cristal, el camino al Gólgota es, parece, demasiado largo.
Por eso mismo, quizá, las tribus gobernantes han politizado el COVID vendiendo esperanzas porque la recesión ha originado los peores estragos de la vida productiva con el montón de negocios y comercios cerrados y hasta quebrados y el desempleo galopante, descarrilado.

SICOSIS PARA SOBREVIVIR

Los días y noches se han vuelto tan difíciles que, por ejemplo, expertos de México y España estudiaron los efectos a largo plazo del coronavirus y enmarcan, entre otros, los siguientes:
Uno, luego de padecer el COVID, la fatiga permanente.
Dos, el continuo dolor de cabeza.
Tres, graves problemas de memoria y concentración, casi casi como si se padeciera Alzheimer.
Cuatro, la caída del caballo.
Cinco, la pérdida del olfato.
Seis, la disnea.
Siete, el estrés permanente.
Siete, los anteriores síntomas, mínimo, se producen de tres a cuatro meses después de haber sido dado de alta (La Jornada-México, 21 de febrero, 2021).
Por eso, acaso, y entre otras expresiones, la desesperación social de la población para formarse en la fila y lograr la aplicación de la vacuna.
Pero al mismo tiempo, vaya paradoja, se trata de un espejismo, venta burda y barata, digamos, de esperanzas, porque los expertos también han precisado que la vacuna rusa o china, etcétera, en ningún momento garantiza la inmunidad.
Es decir, que con todo y vacuna la persona puede contagiarse y morir.
La pandemia, entonces, se ha convertido, primero, en una pesadilla con tantos negocios quebrados, muchos en definitiva, y el desempleo desenfrenado.
Y segundo, en una sicosis para sobrevivir, con todo y el carnaval de Apazapan y la Reina Gay del Teatro Clavijero en el puerto jarocho.
En todo caso, nada más sabia la presidenta municipal de Xico, invitando a la fiesta religiosa del pueblo bajo el argumento irrefutable de que “de cualquier forma morirán”.

ROSTRO SOCIAL DEL COVID

Por fortuna, la vida alcanza para el desmadre y el pitorreo. Quizá porque en Veracruz somos hijos de las Caritas Sonrientes de la cultura azteca y que tanto deslumbraran a Octavio Paz con su famoso ensayo.
La alcaldesa de Tamiahua, regalando tapabocas con su nombre, Citlalli, bordado.
El carnaval jarocho virtual, quemando a Juan Carnaval con la figura del COVID.
La rebaja en los moteles hasta del 50 por ciento para amarrar la clientela desesperada y ansiosa con tanta abstinencia sexual.
El table-dance a domicilio que tanto auge tuviera. Se ignora si todavía vigente.
El gobierno de Veracruz inaugurando tienda de artesanías en plaza comercial de Alvarado.
La cancelación del carnaval jarocho y en Chavarrillo y la Candelaria en Tlacotalpan y Soledad de Doblado, pero el fiestón en Apazapan.
Los antros, llenos de chicos los fines de semana.
Las playas, atosigadas de propios y turistas.
En contraparte, los hospitales particulares aceptando enfermos hasta en los pasillos con un pabellón de por medio, en tanto los cadáveres sepultados en el panteón de Coatzacoalcos hasta en los pasillos.
Y el secretario de Salud de Veracruz, “curándose en salud” inculpando a los chicos del rebrote.
Son, digamos, los rostros sociales de la pandemia.
Ya veremos cuando como con la Gripe Española (duró dos años y dos meses) vayamos llegando a los cincuenta millones de muertos y con la Peste Negra Medieval a los doscientos millones.
Por lo pronto, este mes cumplimos un año del COVID en el país.


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